Control, control, control.
Una idea que aparentemente no sirve de nada. Quizá puedas lograr controlarte a ti mismo, en diferentes situaciones, pero la verdadera pregunta es si era realmente necesario. Muchas veces el control viene disfrazado por una mentira (para que cierta persona no vea mi reacción "descontrolada" acerca de algo diré que me paso X cosa) Cuando las mentiras entran en el juego...¿seguimos teniendo el control de la situación?
Supongo que en vez de controlar todo, es más sencillo estar en equilibrio con uno mismo, con la persona que eres, con las decisiones que tomas y con el curso natural de las cosas. Creo que si aceptamos que las cosas que nos suceden son consecuencia de alguna acción que realizamos en el pasado o simplemente suceden porque tocó vivirlas, la vida sería más sencilla y el "control" ya no sería un problema del cual preocuparse.
Ahora sobre controlar a los demás y a las situaciones. Van de la mano. No puedes controlar ninguna de las dos. Puedes creer hacerlo, pero en el fondo, esa frustración que sientes es porque sabes que simplemente no es algo que se pueda realizar.
¿Cómo controlas a una persona? No tienes idea de sus pensamientos, ni de las razones que motivaron sus acciones. No tienes manera de saber si en todo caso cuando te dice lo que piensa está diciendo la verdad, o si quizá eso que te dijo después de una reacción fue una mentira. Es el mismo juego de mentiras del que hablé antes. No hay forma de saber nada.
¿Queda simplemente confiar? Sí, aparentemente. Confiar y aceptar que no podemos tener el control de nada.